
La mayoría de nosotros/as cuenta con al menos un móvil capaz de contar los pasos que hacemos en nuestro día a día. Cada vez más, algunas personas también llevan pulseras, relojes y otros dispositivos que recogen datos relacionados con la condición física como la frecuencia cardíaca. Pero ¿cómo funciona la ciencia tras esta tecnología? ¿Sirve de algo la información que nos ofrecen?
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